Retablo de San Juan Bautista
El retablo de San Juan Bautista, se halla ubicado en linde con el presbiterio y frente al retablo de San Juan Evangelista. Data del 1575-1585 de estilo renacentista, siendo la capilla adjudicada a Juan Martínez y María Fernández de Calderón. Es obra de Miguel Adán por diversas similitudes estilísticas con otros retablos de la misma época.
En cuanto a las características materiales de la obra, la arquitectura estaría realizada en madera de borne, y los relieves en madera de pino de Segura, dorado, policromado y estofado por Vasco de Pereira.
Según la estructura del retablo, se encuentra dividido en dos partes: la inferior, y más representativa del retablo, y el ático coronando el conjunto. La inferior está compuesta por una hornacina rematada con arco de medio punto, donde se alberga un grupo escultórico cuya iconografía representa el Bautismo de Jesús en el Jordán, con el Salvador en el centro, San Juan a la izquierda realizando el bautismo, un arcángel a la derecha, una paloma simbolizando el Espíritu Santo sobre ellos y la figura del Padre Eterno rematando la escena. El arcángel San Gabriel y la Virgen María se localizan en las enjutas del arco aprovechando el espacio y de esta forma recrear una Anunciación junto a la paloma descrita anteriormente y un ramo de azucenas que también se refleja. El resto de la iconografía que compone el retablo representa escenas como Santa María Egipciaca y Santa María Magdalena en el Bautismo, los cuatro evangelistas, el testimonio del Bautista y la Degollación y el rey David. Un poco más arriba se localiza San Juanito y Zacarías e Isaías.
La escena principal del ático, rematada con un frontón triangular que acoge una cartela con el Padre Eterno, representa el momento de la Visitación de la Virgen a su prima Santa Isabel.
El frontal de altar de azulejería del retablo de San Juan Bautista, está formado por un zócalo decorado con fondo de flores y cruz blanca simbolizando al Precursor y enmarcado todo el frente por una cenefa con decoración floral que rodea todo el rectángulo. Este trabajo es atribuido al ceramista Roque Hernández con una acusada influencia flamenca, enmarcando su ejecución en el siglo XVI.




