Coro bajo y antecoro bajo
Santo Domingo y Santa Catalina
Se trata de dos preciosas tallas de madera, obras de Jerónimo Hernández y que proceden del primitivo retablo mayor en donde “…entablaban una sacra conversación con la Virgen del Rosario, imagen titular del retablo, y que fueron trasladadas en diciembre de 1936 al coro bajo donde actualmente se encuentran…, el rostro de Santo Domingo es una prueba de estado para el de la imagen del Evangelista que preside el retablo de su advocación en la nave del evangelio de este templo. Santo Domingo, que se encuentra en una posición genuflexa, está en una actitud orante y el perro y la antorcha a sus pie, que según la tradición responde a un sueño que tuvo la madre de santo Domingo, cuyo significado sería la luz de la palabra del fundador en sus predicaciones. Porta un libro en su mano izquierda y el rosario en la derecha y destaca sobre todo la técnica del estofado en sus ropajes.
Santa Catalina lleva el rosario en la mano derecha y el rostro lo inclina hacia la Virgen con quien mantenía la mencionada conversación, encontrándose en una posición arrodillada con ampulosos ropajes y un fino estofado como en el caso de la imagen anterior. Su expresión es dulce y tierna y de alegría.
Virgen de Copacabana
Esta imagen es de principios del siglo XVII y se ha atribuido al escultor boliviano Sebastián Acostopa Inca. Se trata de una pequeña figura muy pintada y que lleva un rosario y sostiene al Niño con su mano izquierda y en la que se puede apreciar una mirada baja y fija que parece indicar un cierto recogimiento. Es una escultura poco expresiva y lo más destacable es el magnífico manto dorado en el que sobresale su policromía. Preside el altar del sacramento, hoy conocido como el de sor Bárbara de Santo Domingo, donde está su enterramiento.
Virgen con el Niño
Se encuentra en el antecoro bajo. Es obra de finales del siglo XV, pero muy restaurada en el siglo XVII. Está atribuida a Lorenzo Mercadante de Bretaña, quien también realizó el sepulcro del Cardenal Cervantes y la decoración de las portadas del Nacimiento y Bautismo, ambas en la catedral de Sevilla.
La imagen está de pie sobre una peana y sostiene al Niño con su mano izquierda, presentando un rostro poco expresivo y con la mirada baja. La restauración puede apreciarse sobre todo en el manto y la túnica, el primero adornado con estrellas y el segundo con motivos florales anudado en su cintura y con la técnica del estofado. Ambos ropajes destacan por la belleza y buen gusto y es posible que con la mano derecha, al unir dos dedos, portara una flor o fruto que ahora no lleva.
