Retablo del Santo Entierro de Cristo
Obra realizada entre 1580 y 1585. La participación de Miguel Adán en la creación del retablo fue indudable.
Una vez atravesado el cancel, se localiza a la izquierda, en el muro del evangelio, el retablo del Santo Entierro de Cristo, de estilo renacentista. Está formado por un arco de medio punto ciego, a modo de hornacina, sirviendo el interior para acoger una pintura sobre tabla representando al Santo Entierro. La mayor parte de la totalidad del retablo se encuentra dorado y otra parte policromado y estofado.
El nombre del retablo hace alusión a la pintura central del conjunto arquitectónico realizada al óleo sobre tabla, cuya iconografía es el Entierro de Cristo. Esta pintura recoge el momento en el que Cristo está siendo embalsamado por José de Arimatea y Nicodemo. La figura de la Virgen actúa como eje principal y compositivo de la obra siendo de mayor tamaño que el resto de personajes, sirviendo esta composición para crear un efecto de perspectiva en la pintura. Todos reflejan el dolor y la consternación del momento tan doloroso que está siendo representado.
Diversos autores atribuyen esta obra a la escuela flamenca hacia 1525 aunque no existe certeza clara.
Los laterales del retablo están decorados con pinturas, cuya iconografía representa, por un lado a San Andrés y Santiago, en el lateral izquierdo, y en el lateral derecho se encuentra la iconografía de la Visitación de la Virgen, también en pintura sobre tabla. Estas obras estarían atribuidas a Villegas y Marmolejo hacia 1575, debido a la similitud con una pintura, dedicada también a Santiago, del mismo autor que se localiza en el retablo de la Visitación en la Catedral de Sevilla.
Sin embargo, todas las pinturas representadas en el retablo no poseen la misma cronología, por lo que se deduce que las pinturas laterales, descritas anteriormente, habrían sido realizadas para otro lugar y reaprovechadas para este retablo. Aunque no ocurre lo mismo con las que se localizan en el primer nivel de los laterales que sí coinciden con la misma datación que la del propio retablo. Estas pinturas, de menor tamaño, simbolizarían la Imposición de la Casulla de San Ildefonso, ubicada en el lado izquierdo; y en el lado derecho el Martirio de Santa Catalina.
Según la inscripción que se localiza en la zona inferior ubica la pintura en 1620. Sin embargo, este dato no es del todo fiable para diversos autores, ya que las características estilísticas y técnicas y la temática representada en este conjunto concuerda más con los años 1580 y 1585.
Así mismo, la autoría estaría inclinada hacia Miguel Adán. En el caso del retablo del Santo Entierro, nos encontramos con un frontal de altar en el que predominan los colores azul, amarillo y blanco, decorado con motivos platerescos, dibujándose en el fondo un motivo geométrico y representando en el centro una Virgen con luna en los pies y el Niño en brazos recordando a la iconografía de la Inmaculada.
La zona superior la decora una cenefa decorada con ángeles alados y guirnaldas, y los laterales representan figuras aladas simétricamente. Se enmarca en el siglo XVII.



