{"id":2502,"date":"2026-03-14T12:14:23","date_gmt":"2026-03-14T11:14:23","guid":{"rendered":"https:\/\/monasteriomadredediossevilla.com\/?p=2502"},"modified":"2026-03-14T12:16:27","modified_gmt":"2026-03-14T11:16:27","slug":"crees-tu-en-el-hijo-del-hombre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/monasteriomadredediossevilla.com\/es_es\/crees-tu-en-el-hijo-del-hombre\/","title":{"rendered":"\u00ab\u00bfCrees t\u00fa en el Hijo del hombre?\u00bb."},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"2502\" class=\"elementor elementor-2502\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-bc2aeae e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"bc2aeae\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-85d4ad8 elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"85d4ad8\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\"><div data-id=\"8d2df42\" data-element_type=\"container\" style=\"font-family: Montserrat;font-size: 14px;font-style: normal;font-weight: 400;--flex-wrap: initial;--justify-content: initial;--align-items: initial;--align-content: initial;--gap: 20px 20px;--flex-basis: auto;--flex-grow: 0;--flex-shrink: 1;--order: initial;--align-self: initial;align-self: auto;flex: 0 1 auto;--border-radius: 0;--border-top-width: 0px;--border-right-width: 0px;--border-bottom-width: 0px;--border-left-width: 0px;--border-style: initial;--border-color: initial;--container-widget-width: 100%;--container-widget-height: initial;--container-widget-flex-grow: 0;--container-widget-align-self: initial;--content-width: min(100%,1140px);--width: 100%;--min-height: initial;--height: auto;--text-align: initial;--margin-top: 0px;--margin-right: auto;--margin-bottom: 0px;--margin-left: auto;--padding-top: 10px;--padding-right: 10px;--padding-bottom: 10px;--padding-left: 10px;--position: relative;--z-index: revert;--overflow: visible;--row-gap: 20px;--column-gap: 20px;--overlay-mix-blend-mode: initial;--overlay-opacity: 1;--overlay-transition: 0.3s;--e-con-grid-template-columns: repeat(3,1fr);--e-con-grid-template-rows: repeat(2,1fr);border-radius: 0px;height: auto;min-height: auto;overflow: visible;position: relative;width: 100%;z-index: auto;--flex-wrap-mobile: wrap;--margin-block-start: 0px;--margin-block-end: 0px;--margin-inline-start: auto;--margin-inline-end: auto;--padding-inline-start: 10px;--padding-inline-end: 10px;--padding-block-start: 10px;--padding-block-end: 10px;--border-block-start-width: 0px;--border-block-end-width: 0px;--border-inline-start-width: 0px;--border-inline-end-width: 0px;text-align: start;--container-max-width: 1140px;--widgets-spacing: 20px 20px;--widgets-spacing-row: 20px;--widgets-spacing-column: 20px;max-width: 100%;--display: flex\"><div style=\"font-size: 14px;text-align: start;gap: 20px;height: 40px;max-width: min(100%, 1140px);width: 813.2px;flex-flow: column;align-items: normal\"><div data-id=\"4366e7a\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\" style=\"font-size: 14px;align-self: auto;flex: 0 1 auto;align-items: normal;flex-flow: row;gap: 20px;--widgets-spacing: 20px 20px;--widgets-spacing-row: 20px;--widgets-spacing-column: 20px\"><div style=\"font-size: 14px;height: 20px\"><h2>Reflexi\u00f3n del Padre Vito G\u00f3mez O.P. | Domingo IV de Cuaresma <span style=\"font-size: 20px;font-weight: 600\"><\/span><\/h2><\/div><\/div><\/div><\/div><\/h2>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-807af69 elementor-widget-divider--view-line elementor-widget elementor-widget-divider\" data-id=\"807af69\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"divider.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-divider\">\n\t\t\t<span class=\"elementor-divider-separator\">\n\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e3a722f e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"e3a722f\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-de9d216 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"de9d216\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>I.- Preguntas de calado se formula a s\u00ed mismo el hombre sumergido en un mundo cada vez m\u00e1s complicado, y el nuestro lo es. \u00bfQu\u00e9 podemos hacer cuando existe tanta dispersi\u00f3n de pareceres y de conductas? \u00bfPor donde tirar? \u00bfHay, de verdad, un espacio todav\u00eda para las limitadas fuerzas de cada uno?<br \/>Tales interrogantes surgen entre todo g\u00e9nero de personas, sean j\u00f3venes o mayores, tambi\u00e9n entre ni\u00f1os y ancianos. Se formulan por todas partes en este tiempo de comunicaciones totalmente r\u00e1pidas y divididas cuando no contrarias en su contenido. Pueden plantearse desde situaciones de desaliento por lo pasado vivido o por lo escuro que se presenta el horizonte de futuro.<br \/>Cierto que necesitamos pensar, buscar veredas de salida, luchar para desenredarse de las trabas, encontrar razones v\u00e1lidas para encajar situaciones que no parece tener otra perspectiva que un negro panorama.<\/p><p>II.- Hoy, precisamente, el Evangelio es portador de una luz especial y, adem\u00e1s, es para toda la humanidad, porque para todos es esta claridad que no orilla a persona alguna. Es una luz que rasga las tinieblas por m\u00e1s densas que sean, y ofrece una visi\u00f3n, aunque las nieblas desdibujen los panoramas que hasta nos son familiares.<br \/>La luz que no conoce ocaso alguno es Cristo, dig\u00e1moslo sin rodeos. Esta luz mira y llega a los corazones, sin que se pierda en las apariencias o caracter\u00edsticas de cada persona. Es una luz que clarifica la existencia, da una respuesta a todo tipo de interrogantes. Es una luz para dejarse iluminar por ella, porque, a su resplandor, toda persona encuentra caminos de salida.<br \/>Lo aclara maravillosamente el cap\u00edtulo 9 del Evangelio seg\u00fan san Juan, que hoy se lee por el mundo entero y en innumerables lenguas. Es la persona de Jes\u00fas quien ha abierto los ojos al conjunto de la humanidad, que naci\u00f3 ciega. El barro mezclado con saliva y aplicado a los ojos del mendigo que, adem\u00e1s, recibi\u00f3 el encargo de lavarse en la piscina de Silo\u00e9, no es nada m\u00e1s que un signo del poder que brota de la persona de Jes\u00fas.<\/p><p>III.- Recobrada la vista por quien puede darla como la regal\u00f3 Jes\u00fas lo sometieron a pesquisas inacabadas: \u00bfpero eres t\u00fa el que naci\u00f3 ciego? \u00bft\u00fa eras el mendicante que nos alargaba la mano pidiendo limosna? \u00bfQui\u00e9n fue el que te cur\u00f3? en nuestro mundo jud\u00edo, no pudo ser nadie de fiar, porque trabaj\u00f3 en s\u00e1bado, se lo vamos a preguntar a tus padres\u2026<br \/>El curado se desenvolvi\u00f3 con certezas, a pesar de las descalificaciones y desprecios que recibi\u00f3: fue un profeta, un ministro de Dios, fue \u00e9l, en quien creo, quien otorg\u00f3 la luz a mis ojos. Le faltaba una identificaci\u00f3n m\u00e1s exacta y se la proporcion\u00f3 el mismo Jes\u00fas al preguntarle: \u00ab\u00bfCrees t\u00fa en el Hijo del hombre?\u00bb.<br \/>Hasta entonces se mov\u00eda ya con la certeza de que, en definitiva, fue Dios quien obr\u00f3 el milagro, pero no pod\u00eda imaginar que lo tuviera delante en la persona del Hijo de Dios encarnado, Una vez que tuvo esta seguridad, se arrodill\u00f3 ante \u00e9l y confes\u00f3: \u00abCreo, Se\u00f1or\u00bb. Y se postr\u00f3 ante \u00e9l.<\/p><p>IV.- Magn\u00edfica lecci\u00f3n para tantos millones como hemos recibido el Bautismo o se nos invita a recibirlo. En Cristo est\u00e1 la clave para encontrar sentido a la existencia humana. Hemos, ante todo, de amarlo, porque empez\u00f3 \u00e9l primero a amarnos, conocerlo cada vez m\u00e1s intensamente, seguir fielmente su camino, contagiar con nuestra fe vivida a tantos buscadores de felicidad para que la encuentren en la Luz, la bondad, la justicia y la verdad.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n del Padre Vito G\u00f3mez O.P. | Domingo IV de Cuaresma I.- Preguntas de calado se formula a s\u00ed mismo el hombre sumergido en un mundo cada vez m\u00e1s complicado, y el nuestro lo es. \u00bfQu\u00e9 podemos hacer cuando existe tanta dispersi\u00f3n de pareceres y de conductas? \u00bfPor donde tirar? \u00bfHay, de verdad, un espacio 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