«Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir»

Reflexión del Padre Vito Gómez O.P. | Domingo del Buen Pastor IV del Tiempo Pascual, 26 abril 2026

I.- Las alusiones en la Biblia a pastores, pastoras y quehaceres que les son propios son prácticamente inabarcables. Pero no es difícil elaborar una síntesis de los mensajes que continúan siendo válidos para las personas que desean cultivarse en los valores del espíritu.
El desafío para esto abarca prácticamente a la universalidad, porque todos sienten una tendencia interior hacia lo bueno.
Es importante avanzar en una labor de discernimiento al respecto porque, a veces, lo dañino puede ofrecerse enmascarado de muy beneficioso a corto plazo.
Todo confluye en el mensaje principal de la Palabra de Dios que trae este domingo del «Buen Pastor», dedicado hace más de sesenta años (1964) por san Pablo VI a la «Jornada de oración por las vocaciones». Deseaba este Papa santo que todos los fieles tomáramos conciencia de la responsabilidad en la promoción de nuevas vocaciones.
Cristo como «Pastor supremo» sigue llamando, pero necesita normalmente espacios de escucha y, además, personas generosas para responder a su invitación. Para ello la plegaria de todos es seguridad en la eficacia.

II.- Podemos estar de acuerdo en que el pastoreo tiene sus dificultades. Por encima de todo necesita vocación con grandes dosis de amor y cariño al oficio. Exige dedicarse a la tarea a tiempo pleno. Estar atentos y vigilantes, conocimientos, cuidados, dispuestos a sufrir, salir al paso de las necesidades del rebaño, enfrentarse a las inclemencias del tiempo, esmero ante los posibles sobresaltos, imaginación para buscar pastos adecuados, abundantes, sanos, combinados, espacios para guarecerse de las inclemencias del sol, de los nubarrones, lugares de cobijo para las noches, aguas saludables y no contaminadas.
Cierto que los requisitos no terminan aquí.

III.- Pero la imagen del pastor le interesa a la Biblia en función de ayudar en el progreso del conocimiento y amor de Dios. El Señor viene a ser para la humanidad lo que un pastor de ganados es para el rebaño que tiene y cuida como propio. Dios es como un pastor que no permite que falte nada a sus ovejas. Es salvador de su rebaño, pastorea poniendo su corazón perfecto y guía con mano diestra, conduce hacia fuentes tranquilas, hace recostar en verdes praderas. Es un pastor que escucha, hace volver a su rebaño y lo reúne cuando se ha dispersado por amenazantes nubarrones, recoge en brazos a los corderitos recién nacidos, los lleva hasta en su propio seno (Isaías 40, 11).

IV.- Sin embargo, la plena revelación de lo que Dios es para nosotros la tenemos en la persona divina de Jesús, y está reflejado en el Nuevo Testamento.
1) La divinidad manifiesta “sentimientos de compasión” hacia todo ser humano porque, en definitiva, ha salido de sus manos: «Al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor» (Mt 9, 36).

2) Mantiene la “familiaridad” en el “cuidado” que necesitamos: «Él entra por la puerta porque es pastor de las ovejas… El asalariado que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye y el lobo hace presa en ellas y las dispersa» (Jn 10, 2. 12).

3) Toma la iniciativa para que nuestra inteligencia se equipe bien de su verdad salvadora: «Al desembarcar vio mucha gente, “sintió compasión de ellos”, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a “enseñarles” muchas cosas» (Mc 6, 34).

4) Su condición de “siervo” señala la trayectoria para el recorrido de nuestra peregrinación terrena: «¿Quién de vosotros tiene un siervo arando o pastoreando y, cuando regresa del campo le dice: “Pasa al momento y ponte a la mesa?”» (Lc 17, 7).

5) Nos “conoce como si fuéramos hijos únicos”: «Yo soy el buen pastor y conozco a mis ovejas y las mías me conocen a mí» (Jn 10, 14).

6) Si el uso de nuestra libertad buscara medios y fines que no se compaginan con la condición humana, Dios no da nunca la partida por perdida, sino que continúa “insistiendo”: «También tengo otras ovejas, que no son de este redil también a esas las tengo que conducir y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo pastor» (Jn 10, 16)
Dios encarnado vela sobre nosotros, instruye, conoce, cuida, tiene sentimientos de misericordia y ternura, busca y reúne, da ejemplo de cómo se ha de entender la vida como servicio, no se desalienta, persevera.

V.- «Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros» (Jn 13, 15). Pastores de los demás somos todos. Lo somos de un modo concreto cuando sentimos la llamada a señalados compromisos, tareas, dedicaciones.

La jornada de este domingo pone la mirada de manera más precisa en los sacerdotes, para agradecer, orar y suplicar generosidad en las llamadas que siempre tienen que venir de Dios.
—«No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda». (Jn 15, 16).

FELIZ DOMINGO DEL BUEN PASTOR

Deja una respuesta